El Jardinero de tu Jardin.
La palabra Edén suele ser utilizada como sinónimo de Paraíso, sin embargo la palabra Paraíso originalmente se refiere a un bello jardín extenso; mientras que Edén, es una palabra de origen acadio (un pueblo de estirpe semita), cuyo significado se refiere a un lugar que es puro y natural. Así, Edén se refiere más bien a una región geográfica, mientras que el Paraíso se refiere a un lugar más específico (un huerto o jardín situado en la parte oriental de dicha región).
En el jardín del edén Dios habría colocado dos árboles especiales, llamados el árbol de la ciencia del bien y del mal y el árbol de la vida; y, además, en este huerto, Dios habría colocado a Adán y Eva, para que vivieran.
Cuando Eva y Adán, pecaron que es el orden correcto en cuanto a quien peco primero, Dios, los quito del huerto, para que no comieran del árbol de la vida, ya que del otro árbol del bien y del mal ya lo habían hecho.
Adán y Eva perdieron el privilegio de cuidar aquel jardín, para dar paso al mejor de los jardineros, quien apenas ve a una flor secarse, a un insecto que está perjudicando a una planta, trata de quitar ese mal para proteger al jardín, para que siempre luzca espléndido.- Ese jardinero es Cristo Jesús, que cuida a sus hijos con amor para que seamos como el mas bello y precioso huerto.
Esa misma actitud debe existir en nuestra vida: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo pero tengo contra ti, que has perdido tu primer amor" (Apocalipsis 2:2-5).-
No hay dudas que ha medida que hemos crecido en Dios, hemos experimentado muchas cosas, pero hay algo que nunca debe dejar de latir, ese algo es el "amor" con que hacemos las cosas, el "amor" por aquel que siempre nos espera cada mañana y que siempre está esperando "nuestra llegada".
El mejor cuidado que podemos dar como discípulos del gran jardinero es el AMOR, que debe brotar como el mas bello capullo de nuestro corazón, y así crezca con los pétalos sanos, para que al momento que lo obsequiemos como la flor mas hermosa, podamos ver la mas bella sonrisa de nuestros semejantes. Y nos producirá vida sana y abundante.

